Esta vez, he aprendido que las personas no son lo que parecen, que te decepcionan, y aunque ya lo sospechaba, ahora he puesto remedio, no puedo perdonar constantemente que me la claven, que gente hay mucha y yo no necesito a nadie en mi vida que no me necesite en la suya. Y si esa puerta se cierra, también he comprendido que a la vez, hay ventanas que se abren.
Hace unos días, alguien me dijo "Aquellos que son tus amigos, no están contigo. Y aquellos con los que menos te hablas, son los que están aquí." Ahí definitivamente, cerré puerta y abrí ventana.
También me han enseñado que debo confiar más en mí misma, que esta inseguridad constante no conlleva nada bueno. Cuando salgo a la calle, sobretodo cuando me arreglo, no suele gustarme cómo voy, pero este fin de semana, me quedé con la frase de "Lo que importa es que tú vayas cómoda contigo misma, no pienses en los demás." Y así, he entendido que yo decido qué vestir y qué no, que la opinión de los demás, no debe de estar por encima de la mía.
He aprendido que con la vergüenza, lo único que haces es perder oportunidades y que con la boca callada, estás más guapa, pues si quieres que algo salga bien, mejor no se lo cuentes a nadie.
Y no solo esto, he entendido que no puedo negar lo evidente, que no puedo rechazar un sentimiento, pero que sí puedo reprimirlo.
Y así empiezo una nueva etapa, siendo mejor persona con unos y aprendiendo a ser mucho peor con otros. Creo, que estos 12 días han dado para mucho, pero que los próximos 3 meses, darán para bastante más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario