jueves, 4 de abril de 2013

4 de abril


"No hay nunca un por qué para un recuerdo; llega de repente, así, sin pedir permiso. Y nunca sabes cuando se marchará. Lo único que sabes es que lamentablemente volverá.
En cuanto llega el recuerdo, hay que alejarse rápidamente, sin hacerse daño."
 
Hoy, me paro y pienso «¿qué he hecho estos dos últimos años?». Siento que el tiempo se me escapa, que pasa demasiado deprisa, casi sin darme cuenta.
Tengo la manía de vivir en el pasado, una vez alguien me dijo "Sigue viviendo en el pasado, que el pasado te atrapará." Y creo que ese momento ha llegado, me siento anclada en el pasado, no sueño con planes futuros, prefiero recordar y revivir momentos pasados. Me he hecho a la frase de "Cualquier tiempo pasado fue mejor."  
Es inevitable que mi cabeza se llene de recuerdos, y no lo considero malo, el problema llega cuando no consigo alejarme de ellos y me envuelven en una nostalgia que termina produciendo un mar de lágrimas.  
Es imposible que al cerrar los ojos no me venga el 4 de abril de 2011 a la mente. Porque jamás he sentido tanto dolor, y ese dolor vino cuando descubrí que había perdido 15 años de estar con mi abuelo, que no lo había apreciado y que el tiempo se marcha y no puedes recuperar el que pierdes. Comprendí lo mucho que me arrepentía de no haber dicho más te quieros, de no haber demostrado más cariño y por eso ahora, intento no perder el tiempo, e intentar no es conseguir, pero sigo esforzándome en aprovechar los 1440 segundos de los que dispongo cada día, en no perder el tiempo ocultando mis sentimientos, y quien saben quizá algún día, el intento se convierta en un hecho. 

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