¿Alguna vez habéis pensado "no puedo más, abandono"? ¿Alguna vez habéis llorado de rabia porque pensáis que no servís para nada?
Pues bien, para mí hoy ha sido uno de esos días. Uno de esos días en los que no te sale bien nada de lo que te propones.
Hoy, me he tenido que replantear si debo seguir hacia delante, si no estaré perdiendo el tiempo, si es posible aprender. Si no soy un estorbo para las demás.
Y pensando, me pregunto "¿dónde está todo ese apoyo que un día me prometieron?" No existe. Se quedaron en palabras.
Es cierto que quien algo quiere, algo le cuesta, pero a veces, para conseguirlo necesitas a alguien que siga creyendo en ti incluso cuando tú ya has dejado de hacerlo.
Me he visto rodeada de gente mayor y menor que yo, pero todos mucho mejores que yo.
Me encuentro sola delante de gente que jamás había visto, jugando un deporte que jamás había practicado y sintiendo una impotencia que jamás había experimentado. Impotencia porque las observo, las intento imitar y no lo consigo.
"Nadie nace sabiendo". Esa frase me la repito cada vez que me ato las zapatillas y salgo a la pista, pero cada día me quedan menos fuerzas.
Y entonces ¿por qué sigo? Pues porque todos confían en que me daré por vencida. Os voy a dar una mala noticia, voy a seguir haciendo lo que me caracteriza, voy a seguir dando lo mejor de mí, no pienso rendirme tan fácilmente. Esta vez no podréis decirme "te lo dije".
Siempre merece la pena seguir y luchar por aquello que te gusta. Querer es poder. Como dice Coelho, "Cuando deseas algo muy fuertemente, todo el Universo conspira para que se haga realidad." Quedaos con eso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario