<<Cuando algo se rompe dentro de nosotros, no se nota de forma inmediata. Puede doler, pero con los días se hace mucho peor, cuando perdemos un amor nos decimos "Ah esto pasará, con el tiempo dejará de doler." Pero la vida es muy sabia y cruel, y nos hará recordar que apenas somos un grano de arena en este puto mundo. Pasan los días y recordamos más todos los momentos vividos, todo lo que planeamos hacer y ahora nunca será posible... el camino a la recuperación es doloroso.Cada día seguimos preguntándonos qué será de aquella persona, recordando todas las cosas que vivimos juntos. Es verdad que todo duele más y el tiempo solo hace lo suyo, más allá de lo que quisiéramos. El olvido no es fácil, y el camino que debemos seguir siempre es doloroso. Es como estar pagando penitencias pero sin nuestro amor por aquella persona, no hay que tener miedo porque ante todo siempre queda la lealtad y esos principios básicos que estuvieron presentes en aquella época.
No pensemos que con los días la pena se va, no es así, es como un proceso que se vive. Primero, es la sorpresa de aquel final. Luego viene la rabia, la pena, la resignación, pero luego viene más pena aun. Hasta que un día nos levantamos y nos damos cuenta de que solo le deseamos lo mejor, que asumimos que no podemos volver atrás, y aunque aun nos duele, pasa la bendita resignación. Y de allí en adelante, tratar de no cometer los mismos errores que nos hicieron perder a aquella persona, seremos más cuidadosos, más serenos. Somos humanos, y por lo tanto, somos imperfectos. Solo debemos aprender a ser mejores personas, a dar lo mejor de nosotros mismos sin importar el resultado. Más vale dar mucho y saber que lo has dado a no dar nada y después quejarte de lo que te ha pasado.
Seamos felices y que nuestros corazones no alberguen rencores, que la vida se encarga de todo aquello, por eso, todo en la vida se merece una oportunidad.>>
martes, 24 de septiembre de 2013
jueves, 19 de septiembre de 2013
Mírala.
Mírala. ¿Alguna vez la has visto sonreírte mientras te mira a los ojos? ¿Alguna has visto cómo derramaba lágrimas que te pertenecían? ¿Te has fijado en cómo se contonea por el instituto en busca de tu mirada? Mira sus caderas, a cada paso bailan la más hermosa danza jamás dedicada a alguien no merecedor de ella. ¿Has conseguido sacártela de la cabeza? ¿O es que jamás entró en ella? Porque, obsérvala. Cada una de sus curvas son inconfundibles. Me quedé con cada una de ellas desde el primer momento. Si has conseguido olvidar esos ojos marrones es porque jamás dejaste que la luz que irradian te invadiera. Si alguna vez logras olvidar esa melena, es porque nunca la acariciaste como tendrías que haber hecho. Si no recuerdas el tacto de su piel, es porque no te paraste a darle esos masajes que pide a gritos. Porque a ella, a la más fiera, un masaje la calma más que la más dulce canción.
Fíjate. ¿Alguna vez has visto la pasión que pone sobre un escenario? ¿El maravilloso vaivén de su pelo cuando baila? Entonces jamás dejaste que bailara para ti. Y no dejar que ella baile, es como encerrar al pájaro más salvaje. MÍRALA. ¿No ves que nada a contracorriente? Lucha por alejarse de ti, pero tu recuerdo la persigue y la vuelve a llevar hacia ti.
Algún día, te quitarás esa maldita venda de los ojos, verás su luz desvanecerse como un faro lejano a medianoche en el mar más bravío. Pero será tarde, las olas te impedirán apreciar sus movimientos y poco a poco, conseguirán alejarla de ti para no volver. Ahí, te encontrarás perdido y sin rumbo.
Fíjate. ¿Alguna vez has visto la pasión que pone sobre un escenario? ¿El maravilloso vaivén de su pelo cuando baila? Entonces jamás dejaste que bailara para ti. Y no dejar que ella baile, es como encerrar al pájaro más salvaje. MÍRALA. ¿No ves que nada a contracorriente? Lucha por alejarse de ti, pero tu recuerdo la persigue y la vuelve a llevar hacia ti.
Algún día, te quitarás esa maldita venda de los ojos, verás su luz desvanecerse como un faro lejano a medianoche en el mar más bravío. Pero será tarde, las olas te impedirán apreciar sus movimientos y poco a poco, conseguirán alejarla de ti para no volver. Ahí, te encontrarás perdido y sin rumbo.
miércoles, 4 de septiembre de 2013
Personas.
Hay personas a las que por más de que en tu cabeza intentas convencerte de que no las necesitas, tu corazón te grita que necesita sus palabras para seguir latiendo al mismo ritmo que antes.
Personas, que por más daño que te hiciesen al decir "adiós", desearías una y otra vez que volviesen. Que ese adiós no fuese el definitivo.
Hay personas que te cambian tanto, que al final todo te acaba recordando a ellas. Y cuando quieres dar marcha atrás, ya es demasiado tarde, tú ya eres ese "yo" que ella construyó.
Personas que eligieron que estaban mejor sin ti, egoístas que jamás preguntaron cómo estarías tú. Si tu corazón sería de capaz recomponerse después del golpe, si tu cabeza sería capaz de asimilar que esa persona ya no estaba para ti.
Hay personas que, simplemente, son capaces todo.
lunes, 2 de septiembre de 2013
Las 3 piezas del puzle perfecto.
Tengo algo que todos desearían y pocos tienen. Una amistad de las de las películas. Una cómplice desde el mismo momento de mi nacimiento. Alguien con quien compartirlo todo, incluso el bautismo.
Alguien con quien poder ser yo misma. Victoria al 100%, Victoria en toda su esencia. Nunca ocultar lo que pienso. Nunca ocultar lo que tengo ganas de hacer. No puedo decir qué es para mí. Es mi amiga, mi prima hermana, mi compañera de emociones, mi maestra, la persona que me ha descubierto muchos aspectos de la vida, la chica de la que tanto he aprendido, y no me refiero a libros, sino a todo lo demás, a como actuar, a hacer nuevas cosas, podría resumirlo en "cousina". "Cousina" no existe como tal. Es una mezcla de inglés y valenciano. No sé cómo surgió, pero es todo lo que somos. Un 3 perfecto. Una mezcla de 3 personas con un apellido en común. Que físicamente no tienen ni una peca igual. Que psícológicamente son pocas las cosas en común. Y que sin embargo, encajan como 3 piezas de un puzle perfecto. Cada una con su personalidad, cada una con sus particularidades, por separado, Irene, Victoria y María José, 3 chicas con ganas de que llegue ese viernes de reencuentro. Juntas, "cousinas", son una, una misma pieza de complejo mecanismo. Una máquina que automáticamente convierte un día aburrido en el más maravilloso, y que si el "plan A" falla, tiene otras 26 letras.
Días de campo, de piscina. Días de playa. Tardes de singstar. Tardes de helados. Tardes con las pequeñas. Tardes de crepes. Tardes de skype. Noches de pelis, sofá, y pizza. Saltando y abrazándonos con películas de miedo. Durmiéndonos en el hombro de la de al lado con el resto de las películas. Noches de fiesta. Noches de cine. Noches de paseos.
17 años después, sigue asombrándome que jamás hemos tenido una pelea. Que sí pequeños roces, roces que se solucionan a los 20 min. Que lo que he vivido con ellas, no lo he vivido con nadie. Que no todo son momentos buenos, que he llorado de verdadera tristeza delante de ellas, y que el mundo se me hacía diminuto al levantar la cabeza y verlas llorar también a ellas, pero me sentía reconfortada. Ellas sí sentían lo que había pasado, ellas sí entendían por lo que pasaba. Que a día de hoy, me rompo cuando la mayor me cuenta que está triste y cuando veo salir llorando del tapiz a la menor. Pero juntas, somos capaces de convertir una tristeza en una alegría. Juntas los problemas pierden sentido.De hecho, el mundo entero pierde sentido. Cuando estoy con ellas siento que puedo comerme el mundo. Que soy fuerte. Que si me caigo, me levantarán. ¿Y sabéis qué es lo mejor? Que estoy segura de que lo que ya dura más de 17 años, durará la eternidad. Que este vínculo que nuestros padres crearon, se ha vuelto irrompible, que ninguna mierda es capaz de entrar aquí y corromper nuestra relación. Que mi familia, por peculiar que sea, es mi familia y es lo primero. Y yo, me siento orgullosa de mis raíces. De ser quien soy.
Alguien con quien poder ser yo misma. Victoria al 100%, Victoria en toda su esencia. Nunca ocultar lo que pienso. Nunca ocultar lo que tengo ganas de hacer. No puedo decir qué es para mí. Es mi amiga, mi prima hermana, mi compañera de emociones, mi maestra, la persona que me ha descubierto muchos aspectos de la vida, la chica de la que tanto he aprendido, y no me refiero a libros, sino a todo lo demás, a como actuar, a hacer nuevas cosas, podría resumirlo en "cousina". "Cousina" no existe como tal. Es una mezcla de inglés y valenciano. No sé cómo surgió, pero es todo lo que somos. Un 3 perfecto. Una mezcla de 3 personas con un apellido en común. Que físicamente no tienen ni una peca igual. Que psícológicamente son pocas las cosas en común. Y que sin embargo, encajan como 3 piezas de un puzle perfecto. Cada una con su personalidad, cada una con sus particularidades, por separado, Irene, Victoria y María José, 3 chicas con ganas de que llegue ese viernes de reencuentro. Juntas, "cousinas", son una, una misma pieza de complejo mecanismo. Una máquina que automáticamente convierte un día aburrido en el más maravilloso, y que si el "plan A" falla, tiene otras 26 letras.Días de campo, de piscina. Días de playa. Tardes de singstar. Tardes de helados. Tardes con las pequeñas. Tardes de crepes. Tardes de skype. Noches de pelis, sofá, y pizza. Saltando y abrazándonos con películas de miedo. Durmiéndonos en el hombro de la de al lado con el resto de las películas. Noches de fiesta. Noches de cine. Noches de paseos.
17 años después, sigue asombrándome que jamás hemos tenido una pelea. Que sí pequeños roces, roces que se solucionan a los 20 min. Que lo que he vivido con ellas, no lo he vivido con nadie. Que no todo son momentos buenos, que he llorado de verdadera tristeza delante de ellas, y que el mundo se me hacía diminuto al levantar la cabeza y verlas llorar también a ellas, pero me sentía reconfortada. Ellas sí sentían lo que había pasado, ellas sí entendían por lo que pasaba. Que a día de hoy, me rompo cuando la mayor me cuenta que está triste y cuando veo salir llorando del tapiz a la menor. Pero juntas, somos capaces de convertir una tristeza en una alegría. Juntas los problemas pierden sentido.De hecho, el mundo entero pierde sentido. Cuando estoy con ellas siento que puedo comerme el mundo. Que soy fuerte. Que si me caigo, me levantarán. ¿Y sabéis qué es lo mejor? Que estoy segura de que lo que ya dura más de 17 años, durará la eternidad. Que este vínculo que nuestros padres crearon, se ha vuelto irrompible, que ninguna mierda es capaz de entrar aquí y corromper nuestra relación. Que mi familia, por peculiar que sea, es mi familia y es lo primero. Y yo, me siento orgullosa de mis raíces. De ser quien soy.
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