Hoy, en clase de matemáticas la profesora nos ha dicho, "estas semanas estamos todos fatal" y no he podido evitar decirle "yo estoy genial". Deberíais haber visto su cara de sorpresa y su sonrisa al decirme "¿Ah sí? Pues me alegro"
Son cosas que se dicen sin pensar, y se dicen sin pensar porque me gusta creer que estoy genial.
Es cierto que estas semanas de exámenes son difíciles para todos y creedme, soy la primera que se tira noches sin dormir por su pésima organización, pero no me agobio. ¿Para qué?
En otros ámbitos el tema se vuelve más peliagudo, pero en cuanto a los estudios, confío ciegamente en mí misma y en mis capacidades. Ante un examen, mantengo la calma y voy totalmente a mi ritmo. Tengo más que comprobado que las veces en las que la ansiedad y los nervios se han apoderado de mí, la he cagado enormemente.
Intento mirar al frente con positivismo, echar de mi mente cualquier pensamiento negativo.
Y si me estoy engañando a mí misma, dejadme, que así soy feliz, por lo menos a ratos.
Que soy una soñadora innata, que vivo en mi mundo, que ya me despertaré cuando me tope con la realidad. Hasta entonces, todo es genial. Los problemas los entierro. Y, hay veces que exploto, sí, lo siento si os toca aguantarme, pero a veces los problemas no se pueden esconder más. Pero, mejor estar un día cada dos semanas mal que vivir continuamente en un mundo amargo.
Además, estas semanas me están yendo sorprendentemente bien. Parece que cuanto peor os va a vosotros, mejor me va a mí. Lo siento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario