miércoles, 22 de mayo de 2013

"Estoy genial"

Hoy, en clase de matemáticas la profesora nos ha dicho, "estas semanas estamos todos fatal" y no he podido evitar decirle "yo estoy genial". Deberíais haber visto su cara de sorpresa y su sonrisa al decirme "¿Ah sí? Pues me alegro"
Son cosas que se dicen sin pensar, y se dicen sin pensar porque me gusta creer que estoy genial.
Es cierto que estas semanas de exámenes son difíciles para todos y creedme, soy la primera que se tira noches sin dormir por su pésima organización, pero no me agobio. ¿Para qué?
En otros ámbitos el tema se vuelve más peliagudo, pero en cuanto a los estudios, confío ciegamente en mí misma y en mis capacidades. Ante un examen, mantengo la calma y voy totalmente a mi ritmo. Tengo más que comprobado que las veces en las que la ansiedad y los nervios se han apoderado de mí, la he cagado enormemente.
Intento mirar al frente con positivismo, echar de mi mente cualquier pensamiento negativo.
Y si me estoy engañando a mí misma, dejadme, que así soy feliz, por lo menos a ratos.
Que soy una soñadora innata, que vivo en mi mundo, que ya me despertaré cuando me tope con la realidad. Hasta entonces, todo es genial. Los problemas los entierro. Y, hay veces que exploto, sí, lo siento si os toca aguantarme, pero a veces los problemas no se pueden esconder más. Pero, mejor estar un día cada dos semanas mal que vivir continuamente en un mundo amargo.
Además, estas semanas me están yendo sorprendentemente bien. Parece que cuanto peor os va a vosotros, mejor me va a mí. Lo siento.

domingo, 19 de mayo de 2013

KNWSQ.

Esa canción. Tu canción.
No todos tenemos una canción preferida, a veces simplemente depende del momento que atravesamos escuchamos una cosa u otra. A mí me ocurre esto, aunque, con una excepción. Sí hay una canción. Mi canción. No es mi canción porque la escuche a todas horas, ni siquiera todos los días. Es más, no suena muy a menudo, simplemente suena en el momento exacto en que tiene que ser escuchada, por eso es especial. Es mi canción porque cada vez que la escucho evoco el momento exacto en que sonó por primera vez en mis cascos.
En cuanto a ella, soy celosa y egoísta, es mía, solo mía y no me gusta decirla, por miedo a que otra persona se la atribuya. No, es mía, por lo que me transmite, por la paz que me inunda cuando el reproductor aleatorio hace que suene, el placer para mis oídos, el escalofrío que me recorre, el torrente de emociones es mío, solo mío. 
No puedes darte el lujo de decir que me conoces si llegados a este punto no sabes de qué canción estoy hablando todavía. Te diré algo, de una manera u otra, el título está presente.
No la descubrí yo sola, nos presentaron. Doy gracias a que la persona que me la presentó, al contrario que yo, no es egoísta con la música que escucha y siempre la ha compartido conmigo.
Es la primera canción que me transmite tantísimas emociones del primer albúm del que me gustan todas las canciones del primer grupo por el que me intereso y llego a hacerme fan. Fue una cadena, escuché la canción, necesitaba más, escuché el album y no quedé saciada, comencé a buscar información del grupo y a interesarme por su música, y así, a día de hoy, tengo la suerte de contar con 6 hombres que están ahí pase lo que pase, que no me fallan nunca.
Si alguna vez estás conmigo y pones música lleva cuidado con la elección, porque si suena ella, tú pasas a segundo plano, esta canción no querría que me recordara a ningún momento ni a ninguna persona, porque a la larga me haría daño. Y dejaría de ser mía. 
No sé si con esto podéis haceros una pequeña idea de lo que 3 minutos 27 segundos pueden llegar a transmitirme. He llorado con ella, ha hecho las veces de psicóloga pero también he reído con ella y me he emocionado cantándola y ha sabido endulzarme y alegrarme tardes enteras sonando una sola vez. Quizá esta canción sea capaz de hacerme sentir más que muchas personas, así que cuidado con infravalorar la música que escucho, porque seguramente la anteponga a ti.

martes, 14 de mayo de 2013

Lecciones.

La ley de Murphy dice que si algo puede salir mal, saldrá mal. Que la tostada siempre cae por el lado de la mantequilla.
Sabiendo esto, ¿por qué nos arriesgamos? Si corremos el riesgo de que nos salga mal, y las probabilidades de ello son más bien elevadas, con perdón, ¿qué coño hacemos?
Lo que hacemos se llama vivir, que el ser humano es curioso por naturaleza, y aunque la curiosidad mató al gato, nos gusta correr riesgos. Que es mejor arrepentirse de haber hecho algo que de no haberlo hecho.
No hay mayor lección que haya aprendido que la de "El no ya lo tienes, de perdidos al río"
Si puede salir mal, saldrá mal, pero se afronta con optimismo y se intenta, que quien no arriesga no gana.

Algún día mandaré que me hagan un neón que me recuerde esta lección, porque dando consejos no hay quién me gane, pero aplicándolos a la vida real soy una verdadera inepta. Sí, lo cierto es que la teoría me la sé, pero ponerlo en práctica me asusta. Por el principio de acción-reacción toda acción tiene su consecuencia. "Consecuencia", estoy harta de tener que hacer frente a las consecuencias de cagarla constantemente. Meto la pata sin darme cuenta, así que las veces que tengo el poder de decidir, me da miedo arriesgarme, me dan miedo las consecuencias. Siempre necesito un empujón, yo nunca doy el primer paso ante una nueva situación.

De "Cómo conocí a vuestra madre" aprendí que justo cuando dices que se acabó lo de enamorarse, es precisamente cuando lo haces.
Una contradicción en toda regla. Cierta. Tan cierta como la vida misma. A ver, "nunca digas de este agua no beberé", te lo digo por experiencia, que tragarse las palabras es un golpe muy duro en el orgullo de uno.
Como los propósitos de nuevo año, ¿para qué los hacemos? Ni siquiera me acuerdo de cuáles fueron.
O los papeles que quemé en San Juan, quizá eso sea bueno no recordarlo, se supone que los quemas porque quieres que queden atrás. El caso es que me acuerdo que escribí un nombre. Pero no consigo acordarme de si lo quemé o en cambio lo tiré al mar, con los deseos. Visto lo visto hasta hoy, atrás no ha quedado, pero el deseo tampoco se ha cumplido, así que supongo que una vez más, el destino me pone a prueba.

¿Ves? La vida está llena de baches, de pruebas, de contradicciones, vivimos en un examen constante, o mejor dicho, en una carrera de obstáculos contínua, en la que competimos contra nuestros miedos, nuestras inseguridades y esas cosas que juegan sucio y hacen que nos tropecemos con los dichosos obstáculos.