lunes, 28 de enero de 2013

¿Es posible haber nacido para estar sola?

Hace poco alguien me dijo, "No te cases, tú cómprate un vestido, hazte fotos, pero no te cases". 
No es la primera vez que me lo dicen ¿tan malo es el matrimonio? ¿Qué diferencia existe entre convivir con una persona estando casados o sin estarlo? No creo que nada cambie mucho.
Si amas a una persona, no necesitas casarte, el matrimonio, desde mi punto de vista es para que todos vean que sí, que quieres a la persona con la que estás. Para hacerlo oficial. Pero... ¿qué más te da lo que los demás opinen? 
Con esto no digo que no vea una estupidez no casarte con alguien, si quieres a una persona, te casas, eso es así. Además, ¿Qué chica no desea sentirse como una princesa por un día? ¿Qué chica no sueña con que el hombre de sus sueños le declare su amor delante de todos? 
Pero no, no es por esto por lo que sigo a favor del matrimonio.  Piensa, puedes estar viviendo con una persona 20 años que, si no estás casado, para el Estado es como si fueseis amigos, compañeros de piso. Si a alguno le pasase algo, el otro estaría totalmente desprotegido. Sin embargo, lo siento, pero mi mentalidad es "cásate, si algún día tu pareja muere, tendrás una paga" Sí, puede sonar capitalista, egoísta, lo que quieras, pero recapacita, es lo cierto.
Como adolescente soñadora, igual que todas, sueño con una gran boda, con un gran vestido y una gran lista de invitados. Pero como yo misma, lo pienso y creo que no he nacido para querer a nadie. Sinceramente, me niego a pensar que tendré que compartir mi vida con alguien que no tenga mis genes. Me canso de la gente, no creo que durase mucho con nadie, ¿es posible nacer para ser una persona solitaria?
Y aun así, no me extrañaría que dentro de unos años mirase hacia atrás y pensase "Te has estado engañando a ti misma, eres una completa hipócrita. Te has convertido en aquello que jamás pensaste que llegarías a ser."

jueves, 24 de enero de 2013

Querer como jamás nadie ha querido.

Un viernes de cada dos llego a una casa diferente, que no es la mía, pero en la que están los míos. 
Abro despacito la puerta por si alguien duerme. De repente, dos monstruitos se abalanzan sobre mí. Me levantan los brazos para que las tome, me enseñan las botas nuevas, los dibujos que han hecho o las heridas que demuestran que están disfrutando de su infancia. 
Son mis hermanas, no compartimos la misma madre, pero no me importa. Son la mayor de las razones por las que sonrío día a día. El mayor motivo por el que vivir, necesito verlas crecer. 
Sin dejarme ni tan siquiera respirar, la mayor de mis monstruítos, Olga, me pide que la lleve al cole. 
Vamos las dos juntas de la mano, soy feliz. Me olvido de todo lo que no tenga que ver con su sonrisa. 
Llegamos a la puerta, me da un beso y se aleja corriendo. Se me escapa una lágrima... como me ha tocado el corazón la capulla.
Llego a casa, como y me siento en el sofá, se me acerca la pequeña, tiene 2 añitos, me da un abrazo y me dice "te quero". Si pensé que no podría querer a alguien tanto como quiero a Olga, me equivoqué. Inés también se ha ganado a pulso estar empatada en el primer lugar de mi corazón. 
Las veo crecer y no puedo creérmelo, ¿por qué corren? ¿qué prisa tienen por crecer? Parece que mis pequeñas, cada vez son menos pequeñas. Pero supongo que es ley de vida, tienen que crecer.
Me he prometido a mí misma que siempre van a tener una hermana mayor que las va a querer como jamás nadie ha querido. Espero que nuestra relación, por mucho que crezcamos, por muchos años que nos llevemos y por mucha distancia que nos separe, siga siendo tan especial como hasta ahora. 
¿Sabéis? Podría contar miles de momentos más con ellas, pero son tan especiales que no podríais entenderlos. Así que, prefiero guardármelos y esperar a que sean lo suficientemente mayores como para poder contarles la historia más bonita jamás contada, la nuestra. 

martes, 22 de enero de 2013

Volveré, seguro.

Soy esa que roba sonrisas. Alguien risueña, de esas personas que cuando están mal, es inevitable que no se le note. Me encanta hacer locuras y reír. Creo que no hay mejor sentimiento que llorar de la risa. Tengo una risa de esas contagiosas.
Supongo que todo esto sea bueno. Pero lo cierto es que es una coraza. Tengo una personalidad débil. Fácil de manipular. Soy insegura y muy influenciable. Necesito que me digan qué tengo que hacer y cuándo. No soy capaz de tomar una decisión sola, mi decisión nunca es la adecuada.
Pido mil y una opiniones acerca de todo, por lo que termino hecha un lío, sin nada claro, totalmente indecisa.
Todo esto llega al punto de no poder ni siquiera cabrearme con alguien. Me puedes hacer lo que quieras, me enfadaré pero después seré yo quien pida perdón. No soporto pensar que alguien puede estar molesto conmigo. Considero vital para mi bienestar mental complacer a todos.
¿Orgullo? El mínimo.
Ahora mismo me arrepiento de muchas cosas, podría pedir perdón, hay quien no está bien conmigo y eso me hace daño. Aun muriéndome, hoy alguien me ha dicho "Ten un poco de orgullo" y como ya dije, necesito que me digan lo que debo hacer, y siento que esta persona tiene razón. No soporto perder a nadie, pero ahora, ahora toca madurar. Creo que necesito tiempo para comprobar que puedo ser feliz, que no necesito a nadie para serlo. Aún así, recuerda: volveré, siempre vuelvo.

lunes, 21 de enero de 2013

La vida es efímera.

¿Sabéis lo que es la verdadera pérdida? Yo creo que no.
¿Habéis visto morir alguna vez a alguien que para vosotros era una hermana? ¿una amiga?
¿Sabéis? Me sacaba unos 15 años de edad pero ha sido una de las personas que más me han querido jamás, mi niñera.
Ella murió con apenas 19 años. ¿Qué tendría yo? ¿4 ó 5? Puede que no recuerde muchos momentos de los que pasé con ella, y me da rabia. Pero recuerdo el sentimiento. Es difícil de explicar. Ella y yo, habíamos nacido para encontrarnos y el destino decidió arrebatármela. Sé que allá donde esté se acuerda de mí.
De ella pasó a criarme su madre, a partir del día de su muerte, yo fui como una hija.
Recuerdo que todos los sábados íbamos sus padres y yo al cementerio, para mí era lo más normal del mundo, fue mi sábado durante muchos años.
Perder a la que podría haber sido tu alma gemela, duele. No consigo acordarme de los momentos con ella, solamente de uno, ella y yo decorando su casa de Navidad. Lo que sí consigo recordar son los sentimientos de toda la familia. Todo lo que cambió después de su muerte. La luz que irradiaba su casa, poco a poco desapareció. La Navidad ya nunca se volvió a celebrar tan alegremente, su padre quitó el equipo de música del coche. Su madre, una persona alegre, decidió llevar luto para el resto de su vida. Yo era una mañaca, no entendí nada, pero aún hoy, 12 años después, lloro cuando la recuerdo.
Tata, allá donde estés, Victoria crece, crece acordándose de todos los sentimientos que sentíamos la una por la otra.

domingo, 20 de enero de 2013

Tarde o temprano, te vas a dar cuenta.

Me despierto, me meto a su twitter a ver qué ha twiteado durante la noche y se me cae el mundo al suelo. Parece que los rumores de que había una chica, ya no son rumores.
No te puedo pedir que no te enamores de otra chica más guapa, más inteligente, o que simplemente te guste y te haga feliz. Pero sí te puedo pedir que no juegues conmigo si vas a besar a otra. 
Puedo llegar a decir calamidades de ella, a querer matarla. Pero ese sentimiento, es envidia. La envidio, ella te tiene. Ojalá te quiera tanto como lo hago yo, digo tanto, porque dudo que sea posible querer a alguien más de lo que yo te quiero a ti. Ojalá te de buenos momentos, tan buenos como yo te los daría. Ojalá jamás te haga sufrir, porque yo nunca lo haría. 
¿Sabes? La envidio. Me entran ganas de matarla, pero... ¿qué culpa tendrá ella?
La culpa es tuya, lo haces a propósito. Sabes que me tienes, y aun así, me sigues dando falsas esperanzas. Me ilusionas, me dices cosas bonitas y yo caigo aun más. 
Sabes que con un solo chasquido de dedos, me tendrías a tus pies. 
Espero que algún día todo esto cambie. Tengo fe en que algún día encontraré a alguien que corresponda mi amor, al que le pueda dar los besos que tú no me dejas darte. Alguien que me ilusione, pero luego cumpla.
Quizá me siga acordando de ti, lo que más temo es besar a otro pensando en ti. No lograr olvidarte. Lo que más deseo, que algún día te des cuenta de lo que te perdiste. Sé que en algún momento de tu vida, lo harás y  ojalá no sea demasiado tarde. Pienso esperarte, que como mi abuela dice "Nunca es tarde si la dicha es buena" pero por favor, no tardes. 

martes, 8 de enero de 2013

Si no me quiero yo, ¿quién me va a querer?

Me miro cada mañana en el espejo y no veo más que defectos.
"Debería adelgazar, no me vendría mal arreglarme más el pelo, qué cara la mía, pienso operarme del pecho, ¿quién me va a querer así?" Estos son solamente algunas de las cosas.
Después, me vuelvo a mirar y me digo, chica, es lo que tienes, y tienes mucha suerte. Habiendo millones de personas muriendo injustamente, ¿por qué tú te preocupas por el qué dirán?
Me miro una tercera vez, me saco una mueca a mí misma, me digo cosas buenas, sonrío y salgo de la habitación.
Esto no siempre puedo hacerlo. Hay días en los que no te encuentras a gusto contigo misma, esos intento ni mirarme. Sin embargo, hay otros días en los que me miro al espejo y me gusto, son pocas las veces, pero son increíbles.

El truco está en fingir aunque te mueras por dentro.

¿Puedes ser amiga de la persona que no querrías precisamente como amigo? Mil veces me han dicho que no. Si me preguntas, mi respuesta es un sí. El truco está en fingir que no te importa aunque te mueras por dentro. Para mí, él es esa persona con la que pasaría el resto de mi vida. Para él, yo simplemente soy una buena amiga.
Como buena amiga, escucho. Y lo escucho todo, si tengo que tragar con sus líos amorosos, lo hago. 
Prefiero su amistad a nada. 
Lo llevas medianamente bien hasta que alguien se interpone. Una amiga tuya te dice "olvídalo". ¿Olvídalo? ¿Podrías tú olvidarte de respirar? ¿Verdad que no? 
Me limito a confiar en que algún día, algún día se dará cuenta de que he estado ahí siempre, de que me merezco una oportunidad.