sábado, 4 de abril de 2015

4 de abril.

Prometí escribirte cada 4 de abril y aquí estoy, sentada en tu casa pensando en qué decirte. Esta vez seré escueta, ya escucho a la banda tocar, hoy hay procesión y nos diste el privilegio de tener una casa en pleno centro. Hoy hace cuatro años que me falta mi tan querido ascendiente, cuatro años en los que todavía no consigo hablar de ti sin que se me forme un doloroso nudo en la garganta, sigo trabajando en superarlo y confío en que lo haré. He preferido fingir durante todo el día que no me acordaba qué día era hoy, parece que si no lo admites, es menos doloroso, aunque ambos sepamos que no.
Por lo demás, todo sigue como lo dejaste, pero un poco más vacío.
Hasta el año que viene tata, descansa, que como tú bien nos decías, has trabajado más que 100 hombres juntos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario