lunes, 22 de diciembre de 2014

De vuelta.

Después de muchos meses me decido a volver a escribir. Siento escalofríos al pensar todo lo que ha cambiado desde mi última entrada, todo lo que he madurado y todo lo que aun me queda por madurar. Noto cómo se me pone la piel de gallina ante la idea de volver a publicar aquí. ¿Que qué me ha ayudado? Que toda historia necesita su final, que cuando abandonas algo sin haber cerrado la herida por completo, siempre vuelves. Y aquí estoy. Nunca dejé de escribir y mi cara se iluminó cuando una profesora nos propuso escribir un blog en inglés. Creo que hoy, tras mi última entrada en ese blog, he necesitado transcribirla. He sentido melancolía de todo lo que sentía al escribir y al esperar que alguien leyese lo que yo publicaba. Casi se me olvida la emoción que sientes al publicar la entrada y el orgullo que te invade cuando alguien te felicita por ella. Frente a las 7 entradas que va a tener mi blog publicadas en 2014 están las 41 de 2013. Yo sí sé qué ocasionó el abandono y es que alguien me robó un trozo de corazón, y creo que en ese trozo albergaba toda mi inspiración. O que quizá dejé de sentir tristeza y por primera vez en mucho tiempo, en este año he aprendido a ser feliz. Y si no es cierto que las cosas más bonitas se escriben desde la tristeza, que vengan y me lo desmientan. Porque a mí la felicidad me nubla el sentido.

2014 ha sido un año tan completo. De los que marcan, de los que hablarás de ellos en tus mejores anécdotas. Porque alguien me dijo que este podría ser mi año y, sí. He cumplido 18 años y he hecho básicamente todo lo que ya había hecho, pero legalmente. He disfrutado como una cría de las pequeñas oportunidades que la vida me ha ido brindando. He forjado vínculos que no desearía que se echaran a perder. Después de pronunciar las últimas palabras de mi discurso de graduación, cerré una puerta y me di por satisfecha porque, al cerrar esa puerta, di por cerrada una etapa de mi vida y abrí un ventanal aun más grande desde el que tengo unas vistas maravillosas de la etapa que comencé apenas unos meses. Tengo grandes expectativas de los próximos años. 2014 me ha servido de transición entre lo que era y lo que quiero ser. Ha sido un año puente en el que además, he cumplido varios sueños y sido feliz hasta decir basta. A partir de aquí, no sé qué va a venir, pero sé que soy más fuerte que antes y que una vez escrito esto, quizá las siguientes vengan solas.

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