lunes, 13 de enero de 2014

November rain.

No sé si gritarte que la frase "Te echaría de menos aunque no te conociera." te hace justicia como ninguna. Me apetece gritarte muchas cosas, me apetece gritar a tu lado, me apetece gritarle a los estúpidos que son estúpidos, y a los enamorados, que son estúpidos también; pero esta frase en especial, me parece que es mejor decirla flojito, que el mundo no comprende esto y podrían tacharme por loca, por tarada, por enamorada. Y no lo queremos. Que los enamorados son estúpidos y sentimentales. Oh, tal vez yo sea la excepción que es sin ser. Estúpida y sentimental, pero no enamorada. O quizá sí.
Puedo decirte más alto, todo lo que mi voz me lo permita, que pueden pasar días, meses, años que lo que pienso seguirá intacto. Pero dudo que mis posibilidades me dejen explicártelo mejor, porque hay cosas que pierden su encanto cuando se explican. Unas palabras tienen el valor que quieras darle, y a estas, si quieres, puedes darle todo el valor que yo tengo cuando te escribo, todo el valor que tienen todas las palabras que van directas de mi boca a tus oídos, o de mi tinta, a tus recuerdos o a tus olvidos. Mis palabras son el reflejo de mis sentimientos, y lo que una siente, es inexplicablemente absurdo. Pero es, y siendo, es maravilloso.
De aquí, puedes extraer que, cada vez que te preguntes qué estaré haciendo, la respuesta siempre será la misma: echarte de menos.
Así que dime, ¿te lo grito o me lo guardo? ¿O mejor te lo digo, pero flojito?

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