Por ti. Por mí. Por ella. Por el público. Desde cero. Poquito a poco, desde el principio, otra vez. Conozco pocas cosas más bonitas que los principios. Y pocas más tristes que los finales. Pero si es un final no muy feliz, que da pie a un principio mucho más encantador que el primero, merecerá la pena.
Volvamos a forjar esos lazos, ya construidos pero rotos.
Cierra los ojos. Concéntrate. Imagíname a tu lado, delante de varias cabezas. Puedes imaginar que estás bailando, que estás cantando o que estás actuando. Vuelves a tener la oportunidad de elegir. ¿Piensas dejarla escapar? Claro que no. Abre los ojos y no mires atrás. No te preguntes qué falló. Pregúntate qué salió bien para que la vida nos vuelva a dar esta oportunidad.
Cuanto peor nos salga, échale más garra, más ganas y más sonrisas de esas tuyas que emboban al mundo. La vida es como ese ensayo general que sale tan mal y te obliga a improvisar, pero que al final, cuanto peor salga el ensayo, mejor saldrá la actuación.
Prohibido ponerse nervioso. No se vive nervioso, que el corazón se resiente y ambos sabemos que el nuestro no necesita más daños, solo más años para seguir disfrutando.
Eleva la voz. Es maravillosa. ¿Serías tan egoísta de privar a alguien de escucharla? No olvides vocalizar, que quiero entenderte, comprenderte y así aprender a valorarte. Más aún, si se puede.
"Poquito a poco entendiendo, que no vale la pena andar por andar, que es mejor caminar para ir creciendo." Si de esto, solo sacamos lo que cualquier persona puede ver, será en vano. Así que recapacita. Que a veces los valores más valiosos se encuentran escondidos. Te puedo dar una pista. Esto te ayudará a crecer como artista. A crecer como persona. A conocer nuevas posibilidades, a conocerme mejor a mí, a ella y a ti mismo. Sigue añadiéndole buenos motivos a esta lista.
Gesticula y exprésate. Adelante. Sin miedo. Sabes ponerme la piel de gallina y hacer que llore de felicidad, ahora transmíteselo a todo el mundo, déjame presumir de compañero.
Recuerda, cualquier nuevo proyecto que empieces, empiézalo con muchas ganas y avísame. Que tus ganas y mis ganas, suman un resultado muy poderoso.
"Te espero, este teatro es para ti."
martes, 21 de enero de 2014
lunes, 13 de enero de 2014
November rain.
No sé si gritarte que la frase "Te echaría de menos aunque no te conociera." te hace justicia como ninguna. Me apetece gritarte muchas cosas, me apetece gritar a tu lado, me apetece gritarle a los estúpidos que son estúpidos, y a los enamorados, que son estúpidos también; pero esta frase en especial, me parece que es mejor decirla flojito, que el mundo no comprende esto y podrían tacharme por loca, por tarada, por enamorada. Y no lo queremos. Que los enamorados son estúpidos y sentimentales. Oh, tal vez yo sea la excepción que es sin ser. Estúpida y sentimental, pero no enamorada. O quizá sí.
Puedo decirte más alto, todo lo que mi voz me lo permita, que pueden pasar días, meses, años que lo que pienso seguirá intacto. Pero dudo que mis posibilidades me dejen explicártelo mejor, porque hay cosas que pierden su encanto cuando se explican. Unas palabras tienen el valor que quieras darle, y a estas, si quieres, puedes darle todo el valor que yo tengo cuando te escribo, todo el valor que tienen todas las palabras que van directas de mi boca a tus oídos, o de mi tinta, a tus recuerdos o a tus olvidos. Mis palabras son el reflejo de mis sentimientos, y lo que una siente, es inexplicablemente absurdo. Pero es, y siendo, es maravilloso.
De aquí, puedes extraer que, cada vez que te preguntes qué estaré haciendo, la respuesta siempre será la misma: echarte de menos.
Así que dime, ¿te lo grito o me lo guardo? ¿O mejor te lo digo, pero flojito?
Puedo decirte más alto, todo lo que mi voz me lo permita, que pueden pasar días, meses, años que lo que pienso seguirá intacto. Pero dudo que mis posibilidades me dejen explicártelo mejor, porque hay cosas que pierden su encanto cuando se explican. Unas palabras tienen el valor que quieras darle, y a estas, si quieres, puedes darle todo el valor que yo tengo cuando te escribo, todo el valor que tienen todas las palabras que van directas de mi boca a tus oídos, o de mi tinta, a tus recuerdos o a tus olvidos. Mis palabras son el reflejo de mis sentimientos, y lo que una siente, es inexplicablemente absurdo. Pero es, y siendo, es maravilloso.
De aquí, puedes extraer que, cada vez que te preguntes qué estaré haciendo, la respuesta siempre será la misma: echarte de menos.
Así que dime, ¿te lo grito o me lo guardo? ¿O mejor te lo digo, pero flojito?
domingo, 5 de enero de 2014
Queridos Reyes Magos:
Queridos Reyes Magos:
Creo que lleváis unos años riéndoos de mí. Vosotros y todas aquellas estúpidas veces en que me permito pedir un deseo; aún sabiendo que no se cumplirá.
La carta a los Reyes, la carta a Papá Noel, mis cumpleaños, las estrellas fugaces, y como olvidar esa estúpida manía mía que me caracteriza de levantar los brazos cada vez que paso por un túnel.
Esos son momentos de esperanza, en los que durante algún que otro año le rogué al cosmos que se alineara y me ayudara. Repetía el mismo deseo cada vez que se me permitía, me lo guardaba para mí, porque con lo supersticiosa que soy y lo mucho que lo deseaba, ¿cómo contarlo si dicen que si lo cuentas no se cumple? Igual fue mi culpa, que no supe explicar lo que deseaba y por eso llegó a medias.
Yo ya no sé a quien escribirle. ¿Alguna vez le he escrito a alguien? Creo que me malinterpretáis. Si escribo para alguien, ese alguien soy yo. Y me da igual que os identifiquéis, que os nombre o que os diga que es para vosotros, cada entrada es una forma de demostrarme a mí misma que quiero a la persona en la que pienso cuando escribo. Así que ésta no será menos, me la dedico a mí mientras pienso en todos los que deseo que los Reyes Magos me regalen la oportunidad de seguir conociendo. Los que están desde hace mucho, los que lo están desde hace no tanto, los que están a medias, los que me devuelven la ilusión, los que me hacen reír, los que me ven llorar, los que aguantan mis excentricidades, los que me regañan, los que me dejan ser inmadura, los que me hacen madurar, los que bailan comigo, los que cantan, los del sí y luego no, los que me regalan su tiempo y me dejan regalarles el mío.
Queridas majestades, habrán notado que últimamente ha habido un cambio en mis deseos. Que aquel anhelado deseo que no llegó a completarse, ha sido reemplazado. (Que no significa que deje de desearlo, pero a veces debes cambiar de prioridades) Ahora no pido más que fuerza y paciencia, porque me he dado cuenta de que lo que actualmente deseo, no necesita un milagro, necesita mi trabajo diario. Así que pido fuerza para aguantar los dos trimestres que me quedan. Fuerza y paciencia para seguir haciendo felices a los que me importan, para no cagarla con ellos. Así como está mi vida, admito nuevas altas, pero no bajas.
Sí, desde luego, dejar de ser débil y empezar a vivir como Dios manda puede ser el mejor regalo de Reyes que jamás me hayan hecho.
Creo que lleváis unos años riéndoos de mí. Vosotros y todas aquellas estúpidas veces en que me permito pedir un deseo; aún sabiendo que no se cumplirá.
La carta a los Reyes, la carta a Papá Noel, mis cumpleaños, las estrellas fugaces, y como olvidar esa estúpida manía mía que me caracteriza de levantar los brazos cada vez que paso por un túnel.
Esos son momentos de esperanza, en los que durante algún que otro año le rogué al cosmos que se alineara y me ayudara. Repetía el mismo deseo cada vez que se me permitía, me lo guardaba para mí, porque con lo supersticiosa que soy y lo mucho que lo deseaba, ¿cómo contarlo si dicen que si lo cuentas no se cumple? Igual fue mi culpa, que no supe explicar lo que deseaba y por eso llegó a medias.
Yo ya no sé a quien escribirle. ¿Alguna vez le he escrito a alguien? Creo que me malinterpretáis. Si escribo para alguien, ese alguien soy yo. Y me da igual que os identifiquéis, que os nombre o que os diga que es para vosotros, cada entrada es una forma de demostrarme a mí misma que quiero a la persona en la que pienso cuando escribo. Así que ésta no será menos, me la dedico a mí mientras pienso en todos los que deseo que los Reyes Magos me regalen la oportunidad de seguir conociendo. Los que están desde hace mucho, los que lo están desde hace no tanto, los que están a medias, los que me devuelven la ilusión, los que me hacen reír, los que me ven llorar, los que aguantan mis excentricidades, los que me regañan, los que me dejan ser inmadura, los que me hacen madurar, los que bailan comigo, los que cantan, los del sí y luego no, los que me regalan su tiempo y me dejan regalarles el mío.
Queridas majestades, habrán notado que últimamente ha habido un cambio en mis deseos. Que aquel anhelado deseo que no llegó a completarse, ha sido reemplazado. (Que no significa que deje de desearlo, pero a veces debes cambiar de prioridades) Ahora no pido más que fuerza y paciencia, porque me he dado cuenta de que lo que actualmente deseo, no necesita un milagro, necesita mi trabajo diario. Así que pido fuerza para aguantar los dos trimestres que me quedan. Fuerza y paciencia para seguir haciendo felices a los que me importan, para no cagarla con ellos. Así como está mi vida, admito nuevas altas, pero no bajas.
Sí, desde luego, dejar de ser débil y empezar a vivir como Dios manda puede ser el mejor regalo de Reyes que jamás me hayan hecho.
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