jueves, 4 de enero de 2018

Conociéndome

Dos mil diecisiete, mi año. El año en el que conocí gente nueva maravillosa, afiancé viejas amistades y sobre todo, el año en el que me reencontré conmigo misma. Año de viajes, despedidas, reencuentros, celebraciones. Año de experimentar, aprender y hacer cosas por primera vez. Año de descubrir que el límite lo pongo yo, de abrir mi mente y mis horizontes, de creer en mí misma, de perder el miedo a no tener el control de cada situación, año de dejarme llevar y no pensar dos veces las cosas. Dos mil diecisiete, año de crecer, madurar, evolucionar, cambiar, pero sin perder mi esencia.
Soy extrovertida, charlatana, torpe, malhumorada, caprichosa, divertida y tengo un humor negro que no a todos cae precisamente bien. Soy obscena, carezco de temas tabú, me gusta decir las cosas claras y mi mayor defecto es que lo doy todo por aquellos que me importan.
Me educaron para que creciese como una mujer con coraje,valentía y determinación. Capaz de hacer todo por mí misma. Me dejaron desarrollar mi lado artístico y me alentaron a estudiar para poder tener el futuro que yo deseara. Lo único que tanto mi padre como mi madre me pidieron es que fuese independiente y nunca dependiese de un hombre. Siempre me han apoyado, guiado y aconsejado, pero nunca me han cortado las alas. Me enloquece viajar, explorar, aprender y hacer cosas por primera vez.
Tengo una personalidad algo infantil, muy característica de mí misma; me asombro y me ilusiono con las cosas mas simples y pequeñas. Hago muchas preguntas, y algunas muy estúpidas pero Albert Einstein dijo:

 El misterio es lo más hermoso que nos es dado sentir. Es la sensación fundamental, la cuna del arte y de la ciencia verdaderos. Quien no la conoce, quien no puede admirarse ni maravillarse, está muerto.

Sé ponerme seria cuando hace falta y responder de mis obligaciones. Hablo de más y no tengo filtro, pero también sé qué cosas he de callar. No me puedo estar quieta, me gustan las bromas, las adivinanzas, los chistes absurdos y no soy para nada cinéfila. Me gusta reír hasta que duela la tripa, bailar, salir y arreglarme, pero detesto no saber qué ponerme. Me gustan los días en chándal y los días sin salir de casa, comiendo guarrerías y viendo el tiempo pasar. Me gustan las conversaciones de besugos, entenderme con algunas personas sin necesidad de hablar y las largas conversaciones hasta altas horas de la madrugada. Odio madrugar pero me encanta aprovechar las mañanas. Me gusta enfrentarme al frío y salir sin paraguas los días de lluvia. 
Parezco fuerte en apariencia y no me gusta admitir que soy una sensiblona, que lloro de vez en cuando, que las cosas me afectan más de lo que parece, que me encariño muy rápido y que me duele cuando alguien me falla. 
Llevo años intentando cambiarme, intentando pasar desapercibida, ser más fina, más educada y menos excéntrica, pero en 2017 me di cuenta de que ni puedo ni quiero cambiar mi esencia. Quiero mis inseguridades, mis miedos, mis imperfecciones, mis sentimientos encontrados, mis caprichos, mis antojos, mis necesidades, mis ganas de comerme el mundo, mis ambiciones, mi espíritu imperecedero, mi ansia de saber las curiosidades más raras, mis preguntas sin respuesta, mi poca cultura sobre muchos aspectos, mi inocencia, mi lengua afilada. 
Me acepto tal y como soy. 
Dos mil dieciocho, déjame en mi vida solo a las personas que me quieran como yo me quiero.