6 llamadas perdidas en un día de instituto en clase de lengua, nunca puede ser una buena señal. Y un "¿ya te lo han contado?", si me apuras, aún es un símbolo que trae consigo peores connotaciones.
¿Quién debería haberme contado algo? ¿Qué algo debería haberme contado alguien? ¿Qué debería saber? ¿Realmente quiero saberlo? Y no. La respuesta siempre es no. No quería saberlo. Ni quiero pensarlo ahora. Pero las verdades duelen. Caen como jarros de agua fría. Y no hay sonrisa que pueda ser utilizada como paraguas contra esa tormenta. La muerte llega como un huracán y todo se lo lleva, y a su paso, no encuentras más que desolación.
Que tres años se dicen pronto, pero son tres años vacíos, en los que me faltas, en los que ahora entiendo el valor de la pérdida, en lo que rezo para que sepas que te quiero, y que sobre todo, siempre habrá una parte de ti en mí, tu herencia más preciada, tu apellido.
Prometo escribirte cada 4 de abril, para decir todo aquello que nunca supimos decirnos el uno al otro.